18 febrero 2007

Naval 36 al agua...

Amaraje en Coquimbo
La Armada de Chile informa que el Bell 206 Naval 36 tuvo una emergencia ayer -17 de febrero- en la playa de Peñuelas mientras prestaba servicios de apoyo a las actividades veraniegas. Todo indica que la aeronave salió bastante bien librada de este hecho, y no hubo heridos que lamentar.

Aparentemente no es la primera vez que este helicóptero sufre un percance, y es probable que la misma máquina haya sido la que estuvo involucrada en un accidente bastante más serio el 29 de diciembre de 2004, mientras prestaba servicio en Talcahuano. En dicha oportunidad un Bell 206 también registrado como Naval 36 se precipitó a tierra cerca de las 16.00 horas mientras efectuaba maniobras de patrullaje sobre la playa de los Gringos, Constitución, en la VII región. Por una falla mecánica tuvo que irse al suelo mediante auto-rotación, en una pista de carreras de motos situada frente a la playa. Los cuatro tripulantes salieron ilesos, aunque la aeronave sufrió serios daños, como muestra la imagen (aunque ciertamente reparables). También es probable que antes de este accidente, el mismo helicóptero haya sido retirado temporalmente del servicio por accidente de 7 de febrero de 1995.

Muy vistoso fue también el accidente ocurrido el 12 de julio de 2000, durante la parada cívico-militar por el 142º aniversario de Taltal. A las 13.55 horas el Bell 206 Naval 37 chocó una antena de radio y se estrelló contra el suelo, resultando totalmente destruido. Los noticiarios de esos días mostraron ampliamente las imágenes del desastre. Afortunadamente, los tres a bordo resultaron sólo con heridas leves.

Si de espectacularidad se trata, recordemos el accidente de 8 de diciembre de 1995, cuando a las 19.50 horas el Bell 206B Naval 38 se precipitó al mar 100 metros al sur del muelle Barón, Valparaíso, sin víctimas ni grandes daños; el aparato se posó en el mar sin dificultad usando sus flotadores y fue recuperado luego de ser remolcado al sitio Alfa del molo. Habría tenido una falla de motor y trató sin éxito de aterrizar en la explanada del muelle Barón, pero finalmente fue a dar al agua. Los dos a bordo resultaron ilesos.

Y valga esta oportunidad para recordar el accidente de 1 de junio de 1982, cuando el primer Naval 32, un Bell 206 que operaba desde el recordado buque antártico Piloto Pardo se estrelló cerca de la isla San Jorge, siendo recuperadas partes del helicóptero y el cuerpo del piloto, el teniente 2° Julio González Navarro, poco después. La aeronave ejecutaba trabajos hidrográficos en el archipiélago de la Gran Isla Santa Inés, al sur del Estrecho de Magallanes.

La historia del material Bell 206 (o similares) en la Armada de Chile es ciertamente muy interesante de rastrear debido al amplio número de aeronaves adquiridas -incluso en el mercado civil y militar de segunda mano chileno-, accidentes, reconstrucciones y rematriculaciones.

15 febrero 2007

El avión Capitán Pastene

Una investigación de época

El perfil aeronáutico aportado esta vez por Juan Carlos Velasco muestra al avión SVA 10 llamado en Chile Capitán Pastene, biplano biplaza que llegara al país en 1922, donado al Ejército por la colonia italiana residente en Valparaíso.

Si bien fue la máquina mejor dotada de la aviación militar nacional en su época, en su paso por El Bosque el avión tuvo una historia marcada por una serie de contrariedades, hasta que encontró su fin estrellado en las aguas de Caleta Horcón, en julio de 1924. A tales circunstancias me referí en una detallada investigación titulada "El avión SVA 10 Capitán Pastene, crónica de un regalo que se frustró", la que fue publicada en forma de libro (2003) y luego como un extenso artículo en el Boletín N° 4 del Museo Aeronáutico (2005). Tal trabajo vio la luz luego de rastrear y encontrar una serie de documentos inéditos de esa época, los que permitieron hacer claridad respecto de un tema no tratado por la literatura aeronáutica local hasta ese momento, además de permitir abordar -complementariamente- interesantes aspectos de la aviación civil y militar de esos años, particularmente la historia de los otros pocos SVA 10 que volaron en nuestro país en esa década, y que tuvieron similar suerte.

06 febrero 2007

Fotografiando a la aviación chilena, III

Estrellas de ENAER
Hace algunos años hice las siguientes fotografías dentro de una amplia serie relativa a los productos de ENAER. Las imágenes fueron tomadas desde un helicóptero Bell UH-1H del Grupo de Aviación N° 9, y el vuelo se efectuó en el sector sur de la capital.



Uno de los aviones es el ECH-002 Ñamcú (o ECH-02, como figura en alguna documentación) número 181 (c/n 001 de 1989, aunque inició su construcción en 1987) cuando todavía se encontraba registrado como avión de la FACh. El aparato resulta ser muy interesante, pues es el primer avión de su tipo y clase fabricado por ENAER, es decir el primer Ñamcú, y su primera matrícula civil fue la CC-PZI, inscrita el 31 de marzo de 1989, misma que se canceló el 14 de mayo de 1996 por su traspaso ("en venta") a la FACh. Ya sabemos que en esta institución asumió el número de orden 181, y se mantuvo por algunos años en el seno del Grupo 11 junto a su gemelo, el Ñamcú 182. En julio de 2001 se rematriculó CC-PZC, y hoy día se encuentra en exposición en el Museo Aeronáutico, lugar al que arribó a fines del primer semestre del año 2006.

Se puede apreciar que lleva la marca Eaglet en el morro, aunque cabe decir que esto fue sólo para efectos demostrativos en Chile del producto que con ese nombre ENAER intentó certificar y vender en Europa hace algunos años. En honor a la verdad, es un original ECH-002 Ñamcú con varias modificaciones propias del verdadero EE-10 Eaglet, las que fue recibiendo sucesivamente en el tiempo. A la historia de este producto me referiré en su momento en un próximo artículo.



Lo acompaña el ECH-51 Pillán matrícula CC-PZD, uno de los aviones que la empresa tiene registrado a su nombre para efectos demostrativos y de promoción. A este aparato ya me referí en el artículo que sobre los prototipos del Pillán publiqué en este mismo blog, y sólo valga recordar que tiene el c/n 107-84 y sus registros anteriores fueron 107 y, luego, CC-EFU (aunque éste no figura realmente en el Registro Nacional de Aeronaves). Cumpliendo su rol, este avión ha participado en varias muestras internacionales, e incluso fue utilizado para interesar a la entonces llamada Heyl Ha Avir (Fuerza Aérea Israelí) durante el año 2000, un concurso que no le resultó exitoso, sin embargo. Hoy en día sigue volando para ENAER, pero con otro esquema de pintura.

03 febrero 2007

1965: El vuelo trágico del CC-CCG

Uno de nuestros peores desastres aéreos

El 6 de febrero se conmemoran 42 años del accidente del DC-6B CC-CCG de LanChile, hecho que segó la vida de 80 pasajeros y una tripulación compuesta por siete empleados de la compañía. Se trató del vuelo 107, el que cumplía itinerario entre Santiago y Montevideo, vía Buenos Aires.

La aeronave despegó desde Los Cerrillos a las 08.06 HL, enfilando hacia el Cajón del Maipo. Entre las 08.30/08.36 horas, aproximadamente, se estrelló contra el filo montañoso que une los cerros Catedral y Corona en la cordillera de los Andes, sector de Lo Valdés, a 4 Km de la planta de agua potable La Yesera.

A bordo viajaban pasajeros chilenos, argentinos, peruanos, uruguayos, italianos, estadounidenses, checos, soviéticos y alemanes, resultando todos fallecidos.

El avión era el Douglas DC-6B CC-CCG (c/n 45513), tenía el número de flota 404 de la Lan, y había arribado a Chile el 21 de agosto de 1958, formando parte de un grupo de cuatro naves similares adquiridas a la casa Douglas en US$1,8 cada uno. Resultó totalmente destruido y a la fecha acumulaba ya algo más de 17.000 horas de vuelo. El piloto registraba casi 11.000 horas de vuelo, y había cruzado la cordillera hacia Argentina en 24 ocasiones como comandante y en 102 como segundo oficial.

La comisión de peritos llegó a establecer que en la operación de la aeronave se cometieron múltiples hechos constitutivos de grave indisciplina de vuelo, lo que contribuyó a agravar el dolor de los familiares de todas las víctimas. Al respecto, la prensa de la época es elocuente, particularmente el diario El Mercurio de 23 de marzo de 1965 y fechas posteriores.

24 enero 2007

Avión de RomeoMike se estrella

Accidente fatal
Sobre mojado le llueve a la Escuela de Vuelo RomeoMike. El accidente que afectó a su Piper PA-38 matrícula CC-CRZ ayer 23 de enero de 2007, que terminó con el avión destruido en un predio de Pirque y con instructor y alumno fallecidos, se suma a otros dos anteriores que también significaron graves pérdidas y daños. Respecto a este nuevo hecho, sin embargo, la empresa se ha apurado en comunicar que se trataba de un mero arriendo de avión (que es uno de los servicios que efectivamente ellos prestan), y que las personas fallecidas estaban en un vuelo privado, el que no era parte de las tareas de instrucción de esta academia (aquí).

El primero de los accidentes anteriores afectó al Piper PA-38 matrícula CC-CRK, el que el día 24 de febrero de 2002 terminó estrellado en una calle de la comuna de Peñalolén, y con ambos ocupantes -un piloto y su hija, una niña de 9 años- levemente heridos. Los daños fueron totales por el choque y posterior incendio. Ver más datos aquí.

El segundo ocurrió el 27 de agosto de 2003 en la misma comuna de Peñalolén, afectando al PA-38 CC-CRY, avión que terminó destruido en el patio de un inmueble particular y con el piloto muerto y el alumno muy grave. El aeroplano había despegado desde Tobalaba y se dirigía a Los Cerrillos, en una salida de instrucción. Ver más datos aquí y aquí.

Recordemos que hace algunas semanas publiqué algo relativo a uno de los Piper PA-38 de esta conocida escuela de vuelo, el CC-CRM. Para ver, acceder por el siguiente enlace.

20 enero 2007

Se busca reemplazo...

Grupo 10 de la FACh:
Hacia el nuevo transporte estratégico

El FACh 903 Águila aterrizando en AMB
Como fue confirmado por el Comandante en Jefe de la FACh en la entrevista dada al diario La Segunda el 19 de enero corriente, el avión llamado Águila se encuentra en un proceso de reemplazo, el que pronto debería arrojar resultados con la llegada de un nuevo aparato de transporte estratégico & reabastecimiento en vuelo para la institución.

La historia del avión que con el tiempo llegaría a ser el primer reabastecedor de combustible en vuelo de la FACh se remonta al 12 de septiembre de 1965, fecha en la que efectuó su primer vuelo. Salió de fábrica con el número de serie 18926 y con la designación de Boeing 707-330B. De acuerdo a este último dato, su primer usuario comercial fue la aerolínea alemana Lufthansa, empresa en la cual voló con la matrícula D-ABUC.

El 5 de abril de 1967 LanChile adquirió este avión de la aerolínea germana, arribando a Pudahuel al día siguiente y constituyéndose en el primer aparato de este tipo operado por LanChile y por cualquier aerolínea nacional. En tal calidad recibió la matrícula CC-CEA el 14 de abril del mismo año, y recibió el número de flota 701. En 1980 recibió el nombre Torres del Paine, cambiando a Volcán Llaima en 1981 y a Antillanca en 1982.

El CC-CEA número de flota 701, con esquema de los años '70

En 1981, como Volcán Llaima


Otros detalles de esquema de color del CC-CEA
El 20 de junio de 1985 fue adquirido de LanChile por la Fuerza Aérea de Chile, siendo asignado al Grupo de Aviación Nº 10 y recibiendo el número de orden 903. La matrícula a nombre de LanChile se canceló el 12 de julio siguiente.

Por convenio de 20 de junio de 1986, la FACh lo entregó en mera tenencia a LanChile S.A. para ser operado en el período 1° de julio – 31 de julio de 1986. Para tal efecto, volvió a lucir el registro CC-CEA, el que fue inscrito en el Registro el 4 de julio de 1986. Una vez terminada la operación por la aerolínea, el avión retornó a la FACh y la matrícula civil fue cancelada el 1 de agosto de 1986.

Nuevamente, el 31 de enero de 1992 la FACh celebró con LanChile S.A. un convenio de operación aérea por el plazo de un año, asignándosele esta vez al avión la matrícula CC-CEB, misma que estuvo vigente entre el 31 de enero y el 3 de diciembre de ese año (no confundir con el otro Boeing 707 CC-CEB de LanChile, esta vez el -385C, c/n 19000, que también sería adquirido por la FACh en su momento).

Devuelto a la FACh al término del convenio, fue durante 1996 que la Empresa Nacional de Aeronáutica le instaló equipos para reabastecer combustible en vuelo a otras aeronaves, siendo presentado oficialmente el 31 de julio de ese año, y recibiendo la denominación Águila, manteniendo el número de orden 903. El aparato emprendió vuelo de entrega hacia el Grupo 10 el 6 de agosto siguiente.

Detalle de parte del sistema de reabastecimiento en vuelo

Interior del Águila: transporte y reabastecedor al mismo tiempo

Durante su servicio como Águila, el avión alcanzó notoriedad por haberle correspondido acompañar a los F-5 del Grupo 7 al ejercicio Red Flag (USAF), en el vuelo de los mismos aviones a Isla de Pascua, la traída a Chile desde Londres de Augusto Pinochet Ugarte, y el rescate de varios compatriotas y otros latinoamericanos desde el convulsionado Líbano, en pleno desarrollo de la última guerra en Oriente Medio, entre otras varias (habituales) asignaciones internacionales propias de los aviones y hombres del Grupo 10.


19 enero 2007

Entrevista al CJ FACh

La FACh con miras al 2007

Una clarificadora entrevista dio el Comandante en Jefe de la FACh al diario La Segunda en su edición del 19 de enero corriente. En ella aborda temas relativos a la compra de un avión de transporte estratégico en reemplazo del actual Boeing 707 Águila, la mantención del Boeing 737-500 como aeronave de traslado presidencial, el estado de la flota de cazabombarderos F-16, novedades de la artillería antiaérea y la protección que ésta prestará a nivel de todo un teatro de operaciones. Para acceder al texto, entrar a través del siguiente enlace.

14 enero 2007

Nuevo libro

... sobre Pilatus PC-7 navales

El sitio web de la DIRECTEMAR informa (20 de diciembre pasado) que su actual director, el vicealmirante Francisco Martínez Villarroel (en la imagen, foto Armada), presentó su nuevo trabajo “Aventura en Monomotor”, editado por la Revista de Marina.

Según la fuente: "...narra con gran amenidad las vivencias de un grupo de jóvenes aviadores navales que en 1980 cumplieron una comisión del servicio a Suiza, con el fin de incorporar a la Aviación Naval los recién adquiridos aviones Pilatus PC-7, que por largos años han constituido el punto de partida en el estricto proceso destinado a obtener el ancla con las doradas alas que distingue a los aviadores navales".

Conocíamos al VA Martínez por su anterior trabajo "El albatros dorado en el Beagle", acerca del cual hice un breve comentario en este enlace.

06 enero 2007

Fotografiando a la aviación chilena, II

Cuidando el sur...

Por lo que se puede ver en diversos foros, el Cessna A-37B es uno de los aviones favoritos de mucha gente en Chile. Y ciertamente uno de los míos también, sobre todo luego de haber vivido largos años en Punta Arenas, nido de los aviones del Grupo 12, los Tigres de la Patagonia.

Para quienes no hayan tenido la grata experiencia de darse una vuelta larga por esos lados, les diré que los vuelos de los Dragonfly magallánicos tienen un componente de espectacularidad que no puede dejar indiferente a nadie, guste o no de la aviación militar. A eso ayuda no poco el variopinto paisaje local, sea sobre la hermosa ciudad, sus campos cercanos o -mejor- a muy baja altura sobre el Estrecho de Magallanes. Lo cierto es que los A-37 son desde hace mucho tiempo parte del paisaje de esa zona, y unos chumangos más.

Los despliegues habituales de las escuadrillas del Grupo 12 a la zona central del país son comunes para ejercicios o desfiles militares. Durante algunos años acumulé varias horas en el asiento derecho de uno de estos magníficos aeroplanos, lo que permitió hacer interesantes series de fotos. Incluso dio para un artículo que ha sido publicado en varios lados, titulado Un Paseo por las Nubes, donde se cuentan las experiencias de los vuelos de traslado cruzando la zona austral y lo ocurrido en una parada militar de septiembre. Ese escrito apareció en una publicación de pilotos de A-37, versión que en inglés puede ser leída aquí y en español aquí.

La foto muestra al OA-37B número de orden 637, un avión que llegó a Chile en junio de 1992 junto a otros 9 del mismo tipo, y que permanece en las líneas de vuelo de la FACh. Fue hecha con una Canon EOS Elan (o 100), y un lente corto de 80 mm. Ocurrió sobre los cielos de Santiago, en marzo de 1996, y fue tomada desde el A-37B número 633.

01 enero 2007

Justicia lenta no es justicia...

¡Aguante, Aerovías DAP!
Qué mejor que empezar el año con una noticia positiva.

Como reporta estos días alguna prensa nacional, recientemente la Corte Suprema chilena ha fallado a favor de la aerolínea magallánica Aerovías DAP S.A. en el contencioso que ésta tenía contra la asociación LanChile-National-Ladeco desde 1997, pelea que, en esencia, significó que cuando los pujantes puntarenenses quisieron participar del negocio Santiago-Punta Arenas con material de línea a reacción, las prácticas antimercado de las anteriormente mencionadas terminaron por sacarla con viento fresco del proyecto. El sistema, entonces, ha terminado por darle la razón a los hermanos Pivcevic, aunque a destiempo, a mi juicio.

No me llama la atención que Lan o Ladeco incurrieran en tales conductas, aunque sí que lo hiciera la relativamente nueva National, una compañía que al poco tiempo, y luego de fusionarse con Avant, desapareció sin pena ni gloria y para siempre de los aeropuertos chilenos, camino que seguiría Avant poco después y también Ladeco. No olvidemos que National también debió soportar los embates de las más grandes cuando entró al mercado en 1992, mismo que se la comió inmisericordemente pocos años después. Justicia divina más una adecuada capacidad de repliegue, Aerovías DAP es la única que sigue volando de todas las mencionadas (exceptuando a LanChile, obviamente), y no cabe duda de que posee un potencial de desarrollo todavía por conocer.

Para leer más acerca del reciente fallo del tribunal de la calle Compañía recomiendo leer el reporte del blog Roll Out, donde su editor -Carlos Abella- hace un muy buen aporte con una foto de uno de los Boeing de DAP luciendo su original matrícula estadounidense, de seguro hecha antes de la entrega a mediados de los '90.

Por mi parte, y para quienes ignoran detalles de los dos trirreactores operados desde Punta Arenas, aporto un par de imágenes de mi colección (desconozco sus autores) que los muestran en gloria y majestad. Los datos provienen del Registro Nacional de Aeronaves, y están debidamente consignados en mi libro editado el año 2000 y titulado 36 años de aviones jet en las aerolíneas chilenas, 1964-2000.

En general, Aerovías DAP, fundada en 1980, operó entre 1995 y 1997 dos Boeing 727. El primero de ellos, el Boeing 727-23, c/n 18445, fue arrendado por los magallánicos el 1 de diciembre de 1995 al First Security Bank of Utah, USA, por un término de 12 meses, produciéndose la entrega el día 12 del mismo mes. El registro estadounidense de este avión era el N1989, y en Chile asumió la matrícula CC-CLZ, la que estuvo formalmente vigente entre el 15 de diciembre de 1995 y el 24 de marzo de 1997. El avión retornó a la arrendadora el 22 de marzo de 1997 para ser entregado en leasing a la boliviana Aerosur como CP-2320.

El segundo avión usado por DAP también fue un Boeing 727-23, y su número de serie fue el 18428. Aerovías DAP S.A. lo arrendó igualmente del banco de Utah el 29 de agosto de 1996, en un contrato pactado hasta el 31 de diciembre de 1997. La matrícula americana anterior fue la N1972, y en Chile se le registró como CC-CLJ, recibiendo también el nombre Magallanes. La matrícula nacional estuvo vigente entre el 4 de septiembre de 1996 y el 30 de abril de 1997, pasando posteriormente a Aerosur como CP-2322. Es obvio que el contrato con el First Security Bank debió terminar en forma anticipada.

26 diciembre 2006

Los viejos buenos tiempos...

Boeing 757 en Ladeco y LanChile


(foto vía Adolf Kienmueller)
Las principales compañías aéreas chilenas ocuparon el Boeing 757 en la década de los ’90. La primera empresa en hacerlo fue Ladeco S.A., la que obtuvo su primer 757 en arrendamiento de la International Lease Finance Corp. de 9 de mayo de 1991, en un contrato pactado por un plazo de 8 años. El aparato arribó a Chile el 7 de junio siguiente luciendo ya la matrícula CC-CYG, la que le había sido asignada el 28 de mayo anterior. Este aparato fue de la versión 757-2Q8, número de serie 25044, y cuyo primer vuelo se había producido pocos días antes, el 13 de mayo.


El Boeing 757-2Q8 CC-CYG (diseño, Juan Carlos Velasco)

Con el fin de sus rutas internacionales a contar del 1° de mayo de 1996, Ladeco devolvió este aparato al arrendador, pasando poco después a la Far Eastern Air Transport como B-27001.

El segundo avión de este tipo usado por Ladeco fue el CC-CYH, un 757-2Q8 cuyo número de serie fue el 25131, y que había volado por primera vez el 19 de mayo de 1992. Este aparato fue obtenido en arriendo desde la misma contraparte del primer avión, en un contrato celebrado el 7 de abril de ese año y por un término de 8 años. La entrega se produjo el 2 de junio siguiente y fue incorporado en ceremonia llevada a cabo en Pudahuel el 29 de julio. La matrícula para este jet estaba vigente desde el 2 de junio.

(foto vía Adolf Kienmueller)
Curiosamente fue LanChile la segunda usuaria del CC-CYH en Chile, al novarse –el 25 de abril de 1996– por Ladeco en el contrato celebrado con la ILF Co., gestión que significó que los 8 años del contrato original debieran entenderse entonces con LanChile, a contar del 2 de junio de 1992, fecha en la que se reinscribió la matrícula (la inscripción a nombre de Ladeco había sido cancelada el 26 de abril de 1996).

El avión operó para LanChile entre el 1 de mayo de 1996 y el 30 de marzo de 1997, fecha esta última en la que retornó al arrendador. El 22 de abril siguiente se canceló la titularidad de LanChile respecto de la matrícula, y el avión pasaría a la empresa Líneas Aéreas Privadas Argentinas como LV-WTS y con el nombre Anillaco.

El Boeing 757-2Q8 CC-CYH (diseño, Juan Carlos Velasco)

20 diciembre 2006

Fotografiando a la aviación chilena, I

Mis mejores fotos aire-aire (1a. parte)

Si bien habitualmente muy entretenidas, las aventuras de un fotógrafo de aviación no siempre son sencillas... y menos en Chile. Al contrario de lo que ocurre generalmente en el hemisferio norte, la diferencia es principalmente marcada por las necesidades generadas por el muy extendido periodismo especializado, los requerimientos gráficos de la industria aérea, y enfoques distintos en las áreas de seguridad y difusión, entre otros factores. Como en nuestro país poco de lo primero existe, uno de los efectos visibles es que el deseo de fungir como corresponsal para los medios de comunicación aeronáuticos allende el Gran Charco dependa más de una paciencia de santo y un boxeril juego de cintura, que de cuestiones meramente formales y generalmente inútiles si son usadas por los naturales de esta tierra (acreditaciones, credenciales de prensa, etc.). El gran factor compensador, sin duda, es la buena voluntad de quienes -puestos en el trance de tener que aceptar o rechazar un requerimiento fotográfico- han optado de buena gana por ser inmortalizados o abrir las puertas de sus respectivas instituciones o empresas.

Por lo pronto, inicio esta nueva sección mostrando una foto que, si bien ha sido harto difundida, no deja de tener su gracia, y que la propia Armada usa habitualmente (junto a otras de la serie hecha esa vez).

El helicóptero retratado es un Aérospatiale AS.332F1 Super Puma del Escuadrón de Helicópteros de Ataque HA-1 de la Aviación Naval, equipado con un par de misiles AM.39 Exocet, en lo que fue una legítima sesión fotográfica. El hecho ocurrió mar adentro off Valparaíso en julio de 1997, durante tres días en que asistí a la BAN Viña del Mar, justamente para hacer fotografías del material aeronaval. La fecha explica el esquema de pintura, actualmente modificado.

La foto, en negativo Fuji Image V corriente (pero bueno) de 100, fue hecha con una cámara Canon EOS A-2E y un zoom bastante decente Canon 75-300 mm USM II 4,5/5,6 (lo que explica un ligerísimo viñeteo en las esquinas). El modo de operación fue priorizando la velocidad, la que en esta imagen fue de 1/500 (más una mano más que firme para contrarrestar los movimientos de los dos vectores más el viento), y a razón de 5 imágenes por segundo, en tomas de hasta tres fotogramas. La plataforma desde la cual fue hecha fue otro Super Puma naval, portón lateral derecho abierto al 100%, y medio cuerpo afuera (debidamente asegurado a un anclaje de piso, obvio). Las máquinas iban piloteadas por el jefe y el segundo del escuadrón de ese tiempo, los comandantes Arellano y Jaman, respectivamente, macanudos oficiales que prestaron toda su colaboración para las series de esos días.

13 diciembre 2006

Velasco sigue golpeando...

Un Sopwith Baby muy destacado

Según menciona el historiador naval Carlos Tromben en su obra La Aviación Naval de Chile, el Sopwith Baby tuvo el honor de protagonizar el primer vuelo de un hidroavión en Chile, el que a su vez fue también el primer vuelo de una aeronave de nuestra Armada. El hecho ocurrió el 3 de julio de 1919 en la bahía de Talcahuano, oportunidad en la que se realizaron tres vuelos: el primero a cargo del instructor inglés Victor Huston, el segundo al mando del capitán de Ejército Diego Aracena, y el tercero a cargo del teniente 2° de la Armada y alumno piloto Manuel Francke Mariotti, todos ellos de recordada trayectoria en nuestro país.

Y justamente el perfil que esta vez nos hace llegar nuestro amigo el artista de aviación Juan Carlos Velasco describe al Sopwith Baby N2103, similar a la aeronave protagonista de aquel hito. Otro acierto de Velasco, quien nos tiene acostumbrado a sus trabajos de gran calidad artística e histórica.

11 diciembre 2006

Hemos publicado, XXIII

Lecturas Selectas / 5

Desde la semana pasada circula Lecturas Selectas, una de las publicaciones de la Academia de Guerra de la Fuerza Aérea de Chile. En el número actual, el quinto y último de este año, aparece mi artículo Fuerza Aérea Boliviana: visión actual. En 13 páginas se entrega una mirada al estado presente de esa institución militar altiplánica, a contar de los procesos iniciados a mediados de los '70.

Asimismo, la revista trae un artículo de Stephen Lorenz, general de la USAF, titulado 13 Principios de Liderazgo Personal, además de las secciones habituales acerca de gestión de procesos, y notas idiomáticas de la Academia Chilena de la Lengua.

05 diciembre 2006

Los primeros pasos del Pillán

Breve resumen de un proceso exitoso
(o crónica de un aniversario olvidado)
Imagen, I.S.
En marzo de 2006 se cumplió el 25° aniversario del primer vuelo del primer prototipo del que llegaría a ser el exitoso avión de entrenamiento ENAER T-35 Pillán. Luego de haber esperado (proactivamente) alguna mención sobre este hecho en alguna publicación nacional, resulta obvio que la olímpica falta de cualquier nota al respecto durante todo el año demuestra que ninguna de ellas consideró importante el hecho, a pesar de su significado.

Por lo mismo, presento a mis lectores un breve ensayo conteniendo algunos aspectos relacionados con la génesis y desarrollo de este aeroplano, y detalles de la historia pormenorizada de los siete primeros aviones de preserie construidos entre 1981 y 1984, antes de que comenzara la etapa de construcción en serie propiamente tal.

Algunas ideas generales
Imposible referirme al Pillán sin traer a colación el significativo hecho de que a mediados de los años ’80 este aeroplano se alzó como el sucesor histórico de un amplio y extendido proceso de suministro de aviones de instrucción de origen estadounidense, mismo que comenzó a contar de 1941 con la triada de aviones de instrucción primaria, básica y avanzada Fairchild PT-19 Cornell, Vultee BT-13 Valiant y North American AT-6 Texan, y que fue complementado hacia mediados de los años ’50 con los Beechcraft T-34 Mentor (en la foto). En lo sustancial, no despreciables cuarenta años de influencia desde los EE.UU., y un gran total de cerca de 350 aviones entregados a la FACh, en sus distintas versiones y denominaciones civiles y militares.
Sólo como un breve recordatorio digamos que hacia fines de los años ‘70, cuando el alto mando de la FACh comenzó a pensar en la idea que cuajaría finalmente en el Pillán, la experiencia institucional en la fabricación de aeroplanos no era nueva, pero tampoco particularmente exitosa ni mucho menos extendida. El primer esfuerzo tendiente a unificar las modestas capacidades de mantenimiento se había dado en la década de los años ’20, con la creación, primero, de la Sección Fábricas y Maestranza en El Bosque, y el paso lógico siguiente que fue la fundación de la recordada Maestranza Central de Aviación. Fue esta última la que comenzó a trabajar sistemáticamente en la armaduría, mantenimiento de depósito y reparación de los aviones de la fuerza aérea de entonces, servicios de los cuales también sería beneficiaria la Línea Aérea Nacional en los años ’30. Paralelamente, a fines de 1930 se estableció en Los Cerrillos una filial de la casa estadounidense The Curtiss Aeroplane Export Corporation, constituida por un breve lapso para el ensamblaje de veinte aviones de guerra del modelo Falcon.

En 1954 la Maestranza Central de Aviación se convirtió en el Ala de Mantenimiento y en ella comienzan a desarrollarse los primeros esfuerzos tendientes a dar a luz un producto aeronáutico netamente nacional. En tal sentido, en 1947 se presentó públicamente en El Bosque el llamado Triciclo Experimental, según el anuario Jane’s de la época “el primer aeroplano de concepción chilena”. Fue diseñado por el ingeniero aeronáutico contratado por la FACh don Alfredo Davins y construido por operarios chilenos con materiales autóctonos, exceptuando el motor. Recibió la matrícula XX-01.

Hacia 1954, otro prototipo fue creado por el CDE don Hugo Fuentes, llamado HF XX-02, el que no pasó de tal estado, pero que en su corta vida tuvo algunas interesantes modificaciones e incidentes que algún día reseñaremos.

Por ley de mayo de 1953 se crea a cargo de la FACh la llamada Fábrica Nacional de Aeronaves (FANAERO-CHILE), con el objeto de construir de toda clase aeronaves, repuestos y elementos aeronáuticos relacionados con las necesidades de la defensa nacional, volviendo a aparecer el ingeniero Davins Ferrer para diseñar en 1955 el avión de entrenamiento militar primario Chincol, un proyecto que tampoco tuvo éxito.

Luego de que la institución abandonara la idea de la producción local y las preferencias se decantaran por el Beechcraft Mentor, transcurridos más de veinte años se comienza a pensar en el reemplazo de estos aparatos. Se produce entonces la asociación de la FACh / Ala de Mantenimiento con la célebre casa Piper de los EE.UU. y se aprovecha la experiencia de ésta en la fabricación de determinado número de aparatos civiles para dar paso a un nuevo avión diseñado de acuerdo a los deseos y requerimientos técnicos de la FACh. En un proyecto paralelo, pero relacionado, en 1979 se establece en Santiago la Empresa Nacional de Aeronáutica (ENA, luego INDAER) para abordar la armaduría de aviones Piper PA-28 Dakota, y en 1984, ya de cara a la fabricación en serie del Pillán, se crea la actual ENAER.

Es entonces que enfrentada la FACh de fines de los ’70 a la necesidad de dotarse de un nuevo y fresco avión de instrucción primaria y básica, el proyecto ECH-51 Pillán se alza como la carta elegida dentro de un puñado de otros aeroplanos en boga en esa época, cuyas características fueron sopesadas no sólo en el sentido de tener que encontrar un avión que llenara los específicos aspectos técnicos requeridos por la institución, sino que también fuera posible de ser cofabricado en Chile a cargo de una empresa esencialmente ligada a la propia FACh y, por ende, al Estado.

En tal sentido, la génesis del Pillán no sólo recoge las vivencias de una aviación militar con una amplia experiencia en el uso de sucesivas generaciones de aviones entrenadores a contar de 1913, sino que también de una institución realista a la hora de recordar y concluir sobre su propia experiencia en el diseño y fabricación de aeroplanos, durante largo tiempo forzada a maniobrar entre carencias varias y –a contar de fines de los años ‘70– circunstancialmente agobiada por la dificultad adicional de tener que cumplir su misión en un escenario regional marcado por embargos de transferencia de equipo militar.

El Pillán es con mucho mérito el resultado de un acertado proceso de adaptación de las capacidades locales en la armaduría, coproducción y fabricación aeronáutica, exitoso por haber logrado sortear los numerosos y ciertamente complejos estadios de desarrollo, desde los primeros esquicios arrojados sobre la mesa de los ingenieros, el diseño conceptual y su concreción preliminar, hasta el diseño de detalle, las pruebas y la producción en serie de todos los ejemplares requeridos.

En el Pillán existen claras evidencias del pragmatismo de las autoridades aéreas de la época, las que no buscaron reescribir la historia de dar a luz un producto absolutamente chileno –en una suerte de reinvención de la rueda– sino que supieron dar respuesta a su claridad de requerimientos con las experiencias propias de un fabricante civil de difundida presencia mundial, utilizando para ello una serie de productos altamente probados.

El aprovechamiento de las instalaciones y crecientes potencialidades del Ala de Mantenimiento primero, y de ENAER a contar de 1984, sirvieron entonces para dar partida y fuerza a este proyecto que, si bien híbrido en su construcción, fue chileno en su concepción. Estos factores determinaron que el proceso de reemplazo del Beechcraft Mentor fuera ejecutado en su totalidad, y que en lo sucesivo –y hasta el año 2002 (en que cuatro unidades fueron entregadas a la marina ecuatoriana)– distintas versiones del avión lograran ser colocadas en cantidades no menores al servicio de otras siete aviaciones militares de América y Europa.

Lo anterior es una suerte de reconocimiento a las bondades de un programa que demostró ser racional y sobrio, y que cumplió con las expectativas de sus fundadores en cuanto a echar las bases de una industria aérea no grandilocuente pero sí eficiente a la hora de cubrir las necesidades esenciales de la FACh, y preparada para trabajos mayores, como lo serían con el tiempo la acertada modificación de aspectos sustanciales de las capacidades operativas de nuestros propios inventarios, y sucesivos contratos de fabricación de piezas y partes de aviones civiles de extendida aceptación mundial.

Los prototipos y aviones de preserie
No son pocos los artículos que se han escrito para referirse a la historia de la génesis y desarrollo del Pillán. Por lo mismo, las siguientes líneas no son un examen ni de la técnica ni de las particularidades concretas de la historia de este aeroplano, datos que Uds. podrán encontrar en cualquier otra publicación del área. Lo mío es más sencillo: proporcionar una pormenorizada síntesis de algunos antecedentes necesarios de tener presente para redescubrir los primeros pasos y destino de los prototipos y ejemplares de preserie de este exitoso avión chileno, antes de dar comienzo a la producción propiamente tal a contar de 1984/85.

Primer avión, primer prototipo
Enmarcado en el Project 51 fue diseñado y fabricado por el Advanced Engineering and Experimental Department de la Piper Aircraft Co., en Lakeland, Florida, lugar desde el cual efectuó su primer vuelo el 6 de marzo de 1981 a los mandos de Hugh Smith, piloto de pruebas de la fábrica. Recibió la matrícula civil estadounidense N300BT.

Una vez que la FACh dio el visto bueno a los trabajos realizados, encarga la construcción de un segundo prototipo y también solicita se fabriquen los kits necesarios para ensamblar en Chile otros tres ejemplares de preproducción.
Poco después de su debut en los cielos norteamericanos, el N300BT arriba a Chile para continuar con las pruebas, conservando la matrícula original complementada con la denominación XBT. Su fin llegó mientras hacía un vuelo invertido a baja altura en El Bosque, oportunidad en la cual se accidentó el 26 de febrero de 1982, poco antes de la Feria Internacional del Aire (FIDA) de ese año, falleciendo el piloto, capitán de bandada don Fernando Malbrán (dato este último aportado por el coronel de Aviación (A) don Juan González Silva). A consecuencia de lo anterior fue dado de baja por destrucción total.

Segundo avión, segundo prototipo
Corresponde al segundo prototipo del Pillán, fabricado, ensamblado y probado en EE.UU., donde voló por primera vez el 31 de agosto de 1981. El primer vuelo en Chile se produjo el 13 de septiembre del mismo año a los mandos del CDB José Ili Salgado, y fue presentado oficialmente tres días después en una entrega simbólica a la Escuela de Aviación (aunque obviamente el avión no cumplió tareas de instrucción). El número 102 se le asignó en Chile con caracteres de denominación, pero pronto (a comienzos de 1982) cambió a YBT cuando tales dígitos fueron reasignados al cuarto Pillán construido, segundo aparato de preserie y segundo armado en Chile. Fue exhibido en la FIDA ‘82 pintado en colores rojo y blanco, ya como YBT. Por inscripción de 23 de enero de 1986 en el Registro Nacional de Aeronaves civiles se le asignó la matrícula CC-PZA.

Por resolución de ENAER de agosto de 1993, fue dado de baja a contar del 31 de diciembre de siguiente, luego de 764,6 horas de vuelo. Hoy, y desde 1994, se encuentra preservado en el Museo de Aeronáutica, luciendo la inscripción YBT en sus costados, pero con placa de CC-PZA como “número de serie” y T-35 YBT como indicativo de “modelo”.

Tercer avión, primero de preserie
Corresponde al primer aparato de preserie del Pillán y primero ensamblado en Chile. Su primer vuelo fue el 30 de enero de 1982. En un principio estuvo pintado de color azul arriba y blanco abajo el fuselaje, y rojo/blanco/rojo las alas (luego azul/blanco/azul), más el timón con estrella blanca de gran tamaño. Fue exhibido en la FIDA ’82 con el número de orden 101.

Durante un tiempo voló en Chile repintado rojo-blanco y marcado con la matrícula estatal no inscrita CC-EFP antes de su envío al Salón de Farnborough ‘82 (del 5 al 12 de septiembre), lugar donde recibió el número 56 en la nariz, señas todas las anteriores que mantuvo después de su regreso al país. Con el mismo esquema y marcas identificatorias participó en la versión de junio de 1983 de dicha feria, y recordado es que compartió sitio en la exhibición estática con el transbordador espacial Challenger. El avión siguió operando con tal esquema de colores y marcas hasta que la matrícula CC-EFP fue reemplazada (manteniendo el rojo/blanco y número 56) por la matrícula CC-PZB, asignada el 23 de enero de 1986.

Durante el primer semestre de 1987 este aparato fue ampliamente modificado, siendo usado como base prototipo para llevar a cabo el Proyecto ENAER ECH-51M o Pillán T-35S, versión monoplaza convencional con capacidades de acrobacia. Básicamente su peso fue disminuido y la cabina rediseñada para la acomodación del piloto, conservando el motor original del biplaza y el radio de acción del T-35 original. Así fue como pasó a usar un esquema de color azul y líneas blancas a lo largo del fuselaje, terminadas en la cabeza de un halcón en la nariz, similar al usado en algún momento por la Escuadrilla de Alta Acrobacia Halcones de la FACh. Con tales colores mantuvo la matrícula CC-PZB. Efectuó su primer vuelo de pruebas el 4 de marzo de 1988 y fue exhibido en la FIDA de ese año.

El estado del programa T-35S no pasó de este prototipo y luego de un tiempo el avión fue desactivado y el fuselaje destinado a ser exhibido sobre un pedestal en la División de Sistemas y Equipos de ENAER, en El Bosque, pintado blanco, rojo y azul, con una matrícula de fantasía CC-CSM y con muestra de haberle sido retirada su placa identificatoria de número de fabricación. En 2006 fue entregado al Museo Aeronáutico en Los Cerrillos, para exhibición con los colores de la Escuadrilla Halcones.


Cuarto avión, segundo de preserie
Corresponde al segundo aparato de preserie del Pillán y segundo ensamblado en Chile. Su fecha de primer vuelo estaba estimada para el 20 de enero de 1982, pero se retrasó por algunas semanas.

Este aparato fue el único con el fuselaje pintado con un esquema de colores verde claro la mitad superior y blanco la inferior, y con el timón verde y la estrella blanca. También lucía el número 102 sobre un fileteado blanco. Con ese diseño fue exhibido ligeramente artillado en la FIDA ‘82, y dotado de una primitiva mira de tiro en el puesto de pilotaje delantero.


Durante el primer semestre de 1982 su esquema de colores cambió al tradicional rojo blanco, con número negro pintado en el fuselaje. Durante el primer semestre de 1984 este avión, aún marcado con el número 102, fue enviado a los EE.UU. a fin de efectuarle profundas modificaciones a la cabina y carlinga, marcando la línea que en tal sentido tendrían a futuro los Pillán de producción. Al volver a Santiago recibió el número de orden 104 (la foto en b/n) debido a que –como ya dijimos– su original registro 102 le fue reasignado al segundo prototipo del Pillán (el original avión YBT).

Poco después recibió la matrícula estatal no inscrita CC-EFS, siendo esta última con la que fue exhibido en el salón de Farnborough ’84, manteniendo esta identificación durante el segundo semestre de 1985.

Usando este aeroplano se construyó el prototipo del Pillán T-35TX, conocido posteriormente como Aucán, mismo que recibió la matrícula CC-PZC el 23 de enero de 1986, y cuyo primer vuelo fue el 12 de febrero siguiente, siendo mostrado por primera vez en FIDA '86.

El Aucán consistió básicamente en una versión turbopropulsada del Pillán original, convertida por la compañía Soloy en los EE.UU. con un motor Allison de 420 shp, más otros cambios menores. Después de una infructuosa promoción, este avión experimentó una serie de cambios bastante notables, destacando el reemplazo de su tradicional carlinga de tres trasparencias por una de una sola pieza, sin bastidores, proporcionándole al piloto una muy buena visibilidad y dándole al aparato un aspecto mucho más estilizado; la presentación de este avión se hizo en la FIDAE de 1990, oportunidad en la cual lució un camuflaje en tonos de gris oscuro y verde, con superficies inferiores en gris claro, manteniendo la matrícula CC-PZC. Finalmente, fue dado de baja del inventario de ENAER el 21 de junio de 1991, y posteriormente desarmado para el uso de sus piezas como repuestos para otros aviones, cancelándose la matrícula CC-PZC el 2 de abril de 1993. Los saldos de su fuselaje estarían en un patio del Complejo Educacional La Reina, en Santiago, muy maltratados y lejos de cualquier mínima idea de conservación (ni hablar de preservación).

Si bien el punto excede los límites de este artículo, en previsión de confusiones históricas digamos que el Aucán no tiene ninguna relación con el que luego sería conocido como Pillán Turbo, avión este último que existe hasta el día de hoy. El Pillán Turbo fue el resultado del proyecto ECH-51DT, un avión creado sobre la célula del ENAER ECH-51B de producción número de serie 186-88, aeroplano que apenas salido de la línea de montaje recibió el 6 de octubre de 1988 la matrícula CC-PZG (o, lo que es lo mismo, no formaba parte de las partidas destinadas a ser entregadas a otros usuarios). El Pillán Turbo recogió todas las modificaciones en su momento aplicadas y probadas en el Aucán CC-PZC, y su primer vuelo ocurrió el 14 de mayo de 1991, paralelamente con la baja del Aucán. Se diferenciaba exteriormente del Aucán por una carlinga que constaba de dos piezas (con su sección delantera sin bastidores). El 12 de julio de 1996 fue entregado en evaluación al Grupo de Aviación Nº 11 como T-35DT Pillán Turbo, número de orden 191, y luego de la disolución de esta unidad a fines de 1997 el avión volvió a ENAER, fecha a partir de la cual fue promocionado en distintas configuraciones, sin éxito.

Quinto avión, tercero de preserie
Corresponde al tercer aparato de preserie del Pillán y tercero ensamblado en Chile. Su fecha estimada de primer vuelo estaba fijada para el 25 de febrero de 1982 pero igualmente sufrió cierto retraso, aunque el avión estaba volando antes de abril de 1982. Recibió el número de orden 103.

A saber, entre los años 1982-84 tuvo dos esquemas de pintura: el primero, rojo la mitad superior del fuselaje y blanco la inferior, y el segundo, azul y blanco respectivamente. Aquejado por una serie de problemas estructurales derivados de sus extensivas pruebas de vuelo hacia el fin de su vida operativa –primer semestre de 1984– fue repintado negro con manchas de verde oscuro y números blancos, y dejó de volar. Fue visto fuera de vuelo durante el primer semestre de 1985 y sus restos hacia 1987-88 en la Escuela de Especialidades. Este aparato presentó la particularidad de su carlinga, única en el conjunto de prototipos y aparatos de preserie por su forma trasera, limitando con la base de la antena VHF. Finalmente, sus restos fueron dispuestos como chatarra.

Sexto avión, cuarto de preserie
En su época fue conocido como “el primer avión de producción en serie”, aunque en realidad fue el cuarto de preserie; su roll-out tuvo lugar el 8 de marzo de 1984 en una ceremonia en El Bosque, donde se le mostró como “el primer Pillán hecho en Chile”, luciendo la matrícula 105 (y no olvidemos que el número 104 no le correspondió porque éste había sido reasignado al segundo avión de preserie ensamblado en Chile [designaciones sucesivas 102 / CC-EFS / CC-PZC]; el aparato “104”, como tal, no fue construido). Con todo, a partir de este ejemplar se comienzan a integrar progresivamente partes fabricadas en Chile.

No obstante su estatus oficial, los antecedentes disponibles nos indican que este avión jamás habría volado, siendo utilizado sólo para llevar a cabo diversas pruebas en tierra, al término de las cuales resultó severamente deformado. Sus restos fueron vistos para el desarme y el avión definitivamente inservible en el segundo semestre de 1985.

Séptimo avión, quinto de preserie
La construcción de este aparato no se concluyó y su célula fue utilizada como maqueta. Durante el segundo semestre de 1985 se le vio listo para su desarme definitivo y los restos de su fuselaje fueron observados en la Escuela de Aviación en enero de 1988. Por lo anterior, no se le habría asignado número de serie y esta misma circunstancia podría ser vista como causa suficiente para establecer que no hubo seis aviones de preserie (considerando el que sigue a continuación) sino que sólo cinco.

Octavo avión, sexto de preserie
Corresponde al último aparato de preserie. Terminado en 1984, recibió el número de orden 1o7. Debido a sus continuas modificaciones, el avión ha conocido tres designaciones de modelo (A, B y C).

Fue exhibido en Farnborough con la matrícula estatal no inscrita CC-EFU, oportunidad para la cual se le asignó adicionalmente el número 51 sobre un esquema de color blanco con líneas azules. Luego de recibir la matrícula CC-PZD el 23 de enero de 1986, conservó por un tiempo dicho número y, con el mismo color blanco pero con diferente diseño de decorado de líneas, así fue exhibido en la feria Le Bourget de 1987, al término de la cual, y a fin de participar en la conmemoración de los 50 años de la Piper Aircraft Corporation, se trasladó por sus propios medios a los EE.UU. vía ruta del Atlántico Norte (Francia, Inglaterra, Irlanda, Islandia, Groenlandia, Canadá, EE.UU.).

Actualmente se encuentra en vuelo como propiedad de ENAER y es utilizado como demostrador de la empresa, con esquemas de color que han ido variando a través del tiempo. Ha sido exhibido en sucesivas FIDAE a contar de 1998.



Epílogo
Luego de la fabricación del ECH-51 matrícula 107 comenzó la entrega a la FACh de su primera partida de T-35, solicitada mediante contrato de fecha 6 de julio de 1984, y por un lote inicial de 20 aviones, de un total de 48 finalmente contratados. El primero de ellos, número de orden FACh 101 (c/n 108-85) fue terminado en mayo de 1985 y entregado a la institución el 31 de julio del mismo año, conociendo interesante vida operativa antes de su venta a la Fuerza Aérea de El Salvador en 1998, donde prestó servicios como FAS 70 desde el 29 de mayo de ese año y hasta el 19 de enero de 2000, fecha esta última en la cual se accidentó y destruyó totalmente en dicho país.

Cuadro de resumen de los prototipos y aviones de preserie del Pillán
Matrículas
sucesivas
Número
de serie
Modelo o
versión
Notas
y comentarios
N300BT
XBT
No tuvo
No tuvo
PA-28R-300
PA-28R-300
Primer prototipo.
Primer vuelo el 6 de marzo de 1981.
Destruido en accidente en El Bosque, el 26 de febrero de 1982.
N40898
102
YBT
CC-PZA
No tuvo
No tuvo
No tuvo
100-81
PA-28R-300
PA-28R-300
PA-28R-300
PA-28R-300
Segundo prototipo.
Primer vuelo el 31 de agosto de 1981.
Primer vuelo en Chile el 13 de septiembre de 1981.
El número de identificación 102 que recibió en Chile fue cambiado por la marca YBT cuando el 102 fue reasignado al segundo avión de preserie ensamblado en El Bosque.
Actualmente en el Museo Aeronáutico.
101
CC-EFP
CC-PZB
CC-PZB
No tuvo
001-82
101-82
101-82
ECH-51
ECH-51
ECH-51
ECH-51M / T-35S
1er. avión de preserie. 1° ensamblado en Chile.
Primer vuelo el 30 de enero de 1982.
Identificaciones 101 y CC-EFP desde 1982.
Registro CC-PZB desde 23 de enero de 1986.
Usado para el Proyecto ECH-51M o T-35S Pillán Monoplaza.
Como monolito en ENAER como CC-EFS.
En el Museo Aeronáutico desde 2006.
102
104
CC-EFS
CC-PZC
102
102/104
104
104-82
ECH-51
ECH-51
ECH-51
ECH-51 / T-35TX
2° avión de preserie. 2° ensamblado en Chile.
Modificado por Pïper en 1984, rematricula 104.
Desde 1985 usó la matrícula no inscrita CC-EFS.
Usado como avión base para el proyecto T-35TX Aucán, primer Pillán turbopropulsado.
CC-PZC a contar del 23 de enero de 1986.
Dado de baja de ENAER el 21 de junio de 1991.
103
103
ECH-51
Tercer avión de preserie. Tercero ensamblado en Chile. Fuera de vuelo en 1984.
105
84-001
ECH-51
Cuarto avión de preserie. Presentado oficialmente el 8 de marzo de 1984. Utilizado sólo para pruebas en tierra, fue desactivado en 1984-85.
¿ 106 ?
No tuvo
ECH-51
Quinto avión de preserie. No fue totalmente terminado, fue usado como maqueta.
107
CC-EFU 51
CC-PZD 51
107-84
107-84
107-84
ECH-51
ECH-51A
ECH-51C
6° y último de preserie. Fab. en '84, registra 107.
Matrícula CC-EFU no inscrita.
Matrícula CC-PZD desde el 23 de enero de 1986, vigente.