17 noviembre 2005

Libros de aviación de Sergio Millar

Un destacado autor aeronáutico del sur de Chile
En temas nacionales cabe destacar el trabajo de don Sergio Millar Soto. Residente de la zona sur de nuestro país, trabajó durante un buen tiempo como cronista del diario El Llanquihue, uno de los buenos exponentes del tradicionalmente regionalista y pujante periodismo de provincias que tiene Chile. Este autor, al que no conozco personalmente, pero con el que he hablado en más de alguna oportunidad, tiene una serie de libros referidos a la historia de las ciudades de Aysén y Puerto Montt y sus alrededores.

En materia aeronáutica ha abordado precisamente lo más destacable de la historia de su región en relación con la llegada del aeroplano y las primeras organizaciones en tal sentido, ya sea el esfuerzo de la aviación militar y luego la FACh, y la corporación privada que es el club aéreo de Puerto Montt.

En el año 2003 editó con el apoyo del FONDART el libro Club Aéreo de Puerto Montt, de Alaska al Cabo de Hornos, un interesante trabajo en el que detalla la historia de esa corporación de aviación deportiva fundada en 1935. Con 152 páginas en blanco y negro, una buena encuadernación y un tamaño generoso, el libro destaca por estar bien escrito y diseñado, tener una serie de buenas fotos inéditas, y constituir una ordenada relación de los esfuerzos de algunos locales por sacar adelante a dicho club aéreo. Desde el punto de vista de historia de los aeroplanos, sin duda que la falta de acceso a algunas de las más importantes fuentes de información situadas en Santiago se alcanza a notar en la omisión de muchos detalles interesantes y en una amplia serie de datos equivocados o que debieron haber sido explicados. Sin embargo, el trabajo no desmerece mucho por ello en atención a que sin duda es el más completo -y quizás si el único- que ha abordado de una forma general la historia del club (aunque queda pendiente -a mi juicio- la historia del numeroso material aéreo de la entidad).

Entiendo que el libro no se vende en Santiago, pero se puede hacer contacto con la Secretaría de Educación de Puerto Montt o con el mismo club aéreo de esa ciudad.

Antes del trabajo mencionado, Millar había publicado otros dos libros sobre temas aéreos. El primero fue Caballeros del Aire Austral, 1914-1964, patrocinado en 1994 por la FACh, y donde relata los aspectos más interesantes de la historia de la aviación local, con énfasis en el papel del Estado, la FACh, las empresas aéreas privadas y el club aéreo de Puerto Montt. 160 páginas, b/n, algunas fotos.

Luego, en 1999 editó El Espíritu Chamizano, 70 años del Grupo de Aviación N° 5, donde se concentra en la historia de esa unidad de la FACh. 137 páginas, b/n, fotos. Contiene algunos datos interesantes que no se encuentran en otras obras más generales que han abordado el mismo tema.

Desde un punto de vista específico de la investigación aeronáutica (que es lo que me interesa a mí, en todo caso), cabe decir que los trabajos de Millar flaquean en el que ya es el común denominador de muchos de los textos sobre historia aeronáutica chilena, como es el inadecuado tratamiento de la bibliografía, particularmente al no fundamentar en forma sistemática muchas de las afirmaciones que plantea. Si bien la falta de notas de pie de página o de referencias específicas en determinadas materias puede ser atribuido al estilo más bien narrativo del autor -y en tal sentido un asunto casi venial- en el trabajo relativo a la historia del Club Aéreo de Puerto Montt resulta más criticable, pues la masa de datos que entrega lo ameritaba y porque, comparando, en general este trabajo se distancia bastante de los libros anteriores, los que parecen ser escritos algo más desarrollados de aquellos que -sobre los mismos temas- debe haber publicado en sus habituales crónicas periodísticas.

En todo caso, Millar debe ser EL historiador aeronáutico por excelencia de esa región de nuestro país, y se lo ha ganado sin duda a pulso, y en un trabajo que no está para nada carente del afecto que se nota que el hombre siente por su terruño. Bien por él.