03 setiembre 2011

Accidentes del 2 de septiembre en la historia aérea nacional chilena

Ocurrió un 2 de septiembre...

De Havilland DH.9 93 LINARES, de la Aviación Militar chilena pre-1930, similar al 96 TALCA cuya historia es relatada acá
A propósito del accidente que afectó ayer al CASA 212 de la FACh. Los registros de accidentes aéreos ocurridos en Chile o a aviones chilenos un día 2 de septiembre comienzan con el capotaje en 1922 del de Havilland DH.9 registrado con el número 96 y el nombre TALCA en la localidad de Castellanos, Argentina. El avión del servicio de Aviación Militar nacional, que era tripulado por el capitán Federico Baraona Walton y el pasajero y corresponsal Ernesto Ried Silva, formaba parte de un vuelo ordenado por el presidente Arturo Alessandri R. a Río de Janeiro, Brasil, y cuyo objetivo era llevar los saludos del pueblo chileno a ese país atlántico en la conmemoración de un nuevo aniversario patrio. El viaje –notable para la época por su extensión y por la falta de ayudas aéreas– estaba compuesto por dos aviones del mismo tipo, siendo el otro tripulado por el capitán Diego Aracena y su pasajero, el ingeniero Arthur Seabrook (quienes caerían poco después cerca de Río de Janeiro, a poco de cumplir la misión). El TALCA resultó muy dañado y sus principales partes arribaron a Chile en julio de 1924 para reparaciones. Los dos involucrados resultaron ilesos.

Nardi FN.305 número 2 de la FACh, similar al acidentado en 1938
En 1938 se produjo otro hecho, esta vez de consecuencias desastrosas. A las 10.45 horas, mientras hacía una práctica de vuelos que debía limitarse a efectuar aterrizajes, el avión de entrenamiento Nardi FN.305 número 8 de la Escuela de Aviación de la FACh hace un looping a 1.000 m y cae sin control, destruyéndose totalmente en la chacra Santa Laura, cerca de la Escuela. No se pudo establecer la causa del accidente, aunque se opinó que el piloto se equivocó al intentar una acrobacia en un avión desconocido para él y que volaba recién por segunda vez, ignorando las condiciones aerodinámicas –no era acrobático- y los controles pesados de éste. Resultó muerto el teniente 1º Renato Ortega Fredes y el avión terminó totalmente destruido. Digamos que este accidente fue uno de muchos que sufrieron los numerosos aviones europeos adquiridos por la FACh a fines de la década de los ’30 en Italia y Alemania –antes de la guerra mundial- y que hicieron que lo que quedaba a comienzos de los '40 de ese material fuera pronta y polémicamente dado de baja.

Stinson 108-3, similar al del accidente de 2 de septiembre de 1963
En 1963 se produjo otro hecho, aunque muy menor. En el fundo Haras Los Cóndores, 4 km al sureste de San Bernardo, aterrizó de emergencia el Stinson 108-3, CC-PMO 0281, c/n 108-4147, a los mandos de su dueño, Víctor Volante Serra. Al llegar a El Bosque, el piloto no encontró visibilidad ni techo, por lo que trató de volver a Rancagua, encontrando la ruta al sur totalmente cubierta de nubes. Por lo mismo, aterrizó de emergencia en un claro, saliendo en vuelo más tarde con dirección a Tobalaba. Los daños fueron leves.

En 1964, en el fundo Los Coigües, Nueva Imperial, falló el motor del Stinson 108, CC-KLG, c/n 108-991, del Club Aéreo Coquimbo-La Serena. Mientras despegaba, le falló el motor por haber agua en la bencina. Chocó contra un cerco al final del potrero que era usado como cancha. El piloto era Enrique Navarrete Suárez, quien salió ileso, y el avión sufrió varios daños.

Piper PA-32-300, CC-ETD, c/n 32-40770 de la Dirección General de Investigaciones
En 1971 ocurrió otro accidente, esta vez tremendamente trágico. Afectó al Piper PA-32-300, CC-ETD, c/n 32-40770 de la Dirección General de Investigaciones, avión que resultó extraviado en un vuelo entre Colombia y Ecuador, mientras volvía de su misión como avanzada de inteligencia con motivo de la gira del presidente Salvador Allende a Ecuador, Colombia y Perú. Luego de haber cumplido con sus tareas en los distintos países mencionados, al volver a Chile fue declarado en DETRESFA (sin combustible) por los centros de control de Colombia y Ecuador. Murieron los pilotos Víctor Binder Robles y Anton Bakx Brath, y el inspector Sergio Alcaíno Duchens. Ya me referí extensamente a este accidente al escribir en este mismo blog la historia de la aviación de los detectives chilenos.

Cessna 172G
En 1978 se produjeron dos accidentes. El primero afectó al Cessna 172G, CC-SMC, c/n 17254863 del Club Aéreo de Puerto Montt y ocurrió en el aeródromo La Paloma a las 15.00 horas de ese día mientras hacía un vuelo La Paloma – Cochamó. A poco de despegar, le falló el motor; el piloto viró a la izquierda para retornar a la pista y el avión perdió sustentación, cayendo a tierra. El aparato resultó muy destruido y la gente a bordo resultó con lesiones de consideración: Gunther Stange Wistuba, Víctor Cabrera Contreras, Juan Barra Muttel y Nelly Donker Donker.

El Fairchild F-27A CC-CBQ, avión del relato de abajo
El mismo año 1978 se produjo otro hecho que revistió características muy extrañas. Se trató del vuelo 042 regular de carga Santiago – Antofagasta – Iquique – Arica, que tenía por finalidad repartir el diario La Tercera en esas ciudades. A las 22.50 horas, cuando rodaban al cabezal de despegue en Los Cerrillos, el piloto advirtió una persona extraña en el costado de la diagonal norte, la que poco después se arrojó de frente contra el motor derecho, muriendo. El avión involucrado era el Fairchild F-27A, CC-CBQ, c/n 76, de Transportes Aéreos Norte Sur y Cía. Ltda., y estaba tripulado por Óscar Bonilla Menchaca, Raúl Pizarro Espinoza y Óscar Eggers Reuss. El suicida fue identificado como Hernán Rodríguez Toro.

Piper PA-12 Super Cruiser
En 1982, en el aeródromo de Chillán, por mala operación al aterrizar, capotó el Piper PA-12 Super Cruiser, CC-SHH, c/n 12-2246, del Club Aéreo de Chillán. Era tripulado por Georg Packmor Peyda, quien salió ileso, y el avión resultó con daños leves. En 1984, por su parte, en el aeródromo de Tobalaba resultó accidentado el Cessna 172 CC-PKG, al mando de Óscar Villena Cortez.